No me diga

En el último tiempo, he acumulado algunos términos que simplemente DETESTO que me digan. ¿Soy un odioso? no se que tanto, pero todos tenemos alguna palabra o frase que nos saca del equilibrio acostumbrado.

No suelo escribir cosas como esta. Pero acá atrás no hay un robot que escribe artículos técnicos, hay un ser humano.

Mi top ten inverso (de menor a mayor odio) de las cosas que detesto que me digan o hagan a continuación:

10 “Pero si tu pasas pegado al PC”

¡Seguramente! Estudio y trabajo con ellos todo el tiempo. Dígale “pasas pegado al caballo” a un jinete o “cabeza de musculo” a un deportista y obtendrá la misma cara que le pondré yo si me argumenta “pero si tu pasas pegado al PC”.

Como toda actividad que uno desarrolle, es lo que me gusta, pero no por eso estar frente al PC todo el día es algo agradable. Incluso me he dado cuenta que juego muy poco respecto a mis pares, para jugar prefiero las consolas.

Normalmente trato de estar online (chat, IM) la mayor parte del tiempo, porque por alguna razón, las amistades que he desarrollado no están muy cerca. Esto no quiere decir que este frente al PC todo el tiempo, creo que eso es facil de comprender, dado que (supongo) usted es tan ser humano como yo. El conectado es el PC y no la persona detrás.

Agravante: Si usted, así como yo, pasa pegado al messenger o facebook (ahora con lo de los smartphones es así) y me viene a decir “a pero si tu pasas pegado al PC” para tratar de ganarme para que le ayude en algo, le aviso de inmediato que ya perdió.

 

9 “A yo pensé que eras un <ñoño>”

Conózcame o pregúnteme primero.

Lo que más suelen decirme es “yo pensé que eras capo (inteligente)” o “yo pensé que eras más ñoño”. Se supone que esto es un halago, pero me molesta por los contextos. Por alguna razón la mayoría de la gente que me trata, me suele asociar a esta idea y luego me trata como si yo supiera todo lo que ellos quieren saber. Soy persona.

Suelen tacharme de inteligente = ñoño = pasas-pegado-estudiando. Mi inteligencia no está dada en función de cuantas horas estoy leyendo, sino en función de lo que puedo comprender de cualquier cosa que enfrente (con cualquier sentido). Ojala fuese así de ñoño como me han tachado, porque me ha ido bastante mal en muchas materias. Me he salvado por poco. Confieso que soy MAL estudiante, soy impuntual y hasta ahora, me ha costado un mundo completar una tarea.

En toda esa actividad uno invierte muchos recursos (esfuerzo físico, tiempo, malos ratos, …), que son muy poco valorados en el momento.

Lo que si, nadie puede decir, es que soy un inútil, que no aporto, o no se de que estamos hablando. Cuando tengo duda pregunto, cuando me surge la duda después, investigo.

Muchas veces he tenido que decir que “no” a invitaciones por tener alguna responsabilidad impostergable. Aguantese.

 

8 “Oye, el otro día te vi…” o variante, “Oye el otro día dijiste …”

Si usted me vio en un lugar y me saluda por chat o teléfono días después, mejor ni salude. Si estabamos en el mismo lugar, ¿tanto le costaba acercarse y decirme “hola…”?

En su variante “el otro día dijiste” (caso presencial), usted podría haberme debatido, refutado, alabado, aplaudido o puteado en el mismo lugar ¿que sentido tiene hacerlo después con una pantalla de por medio?

Estos casos más que enojarme, me dan pena.

 

7 Que me manden cualquier mensaje si estoy cerca

HÁBLEME. O de pena mandándome mensajes.

Al único que se lo aguanto es a mi hermano, estando en la pieza de al lado, porque generalmente lo hace para mandarme algo que no se puede decir (por ejemplo, un link, un documento o una foto), o ya es muy tarde para andarse paseando y tocando la puerta.

 

6 Que asuman que por alguna razón le debo respeto

El respeto SE GANA, no se impone. Usted puede ser el mayor dictador sobre la tierra, todos le hacen caso, pero usted nunca tendrá certeza de que sus subditos le tienen respeto.

Es bastante fácil ganarse el respeto. Haga cosas que útiles, que impresionen, que hagan que personas como yo se sientan atraídas por lo que hace. Y disfrutelo.

Así como fácil viene, fácil se va también. Si usted aparece en la parada de “me debes respeto” por alguna razón que desconozco, nunca se lo ganará.

 

5 “Oye, tengo un problema”

Ok, nunca es agradable recibir problemas ajenos, pero depende. Si tengo el deber adquirido de atender el problema, no me puedo quejar. Pero si usted se acuerda de mi ÚNICAMENTE cuando tiene problemas, mejor olvídese de mi.

Yo se que por mi parte, suelo hablar mucho de mis problemas y comprendo que a veces no sea lo más agradable, pero en mi favor debo decir que los problemas que suelo compartir, son triviales o graciosos en algun grado.

Si previamente acordamos que atenderé sus problemas, omita esto.

 

4 “Te quiero… como amigo”

Esta ya me la aguante por mucho tiempo. Dígame esto y se acabó la supuesta amistad. Si usted y yo tenemos claro que somos amigos, no hace falta decirlo, porque cuando sale la famosa frasecita, no es un lazo que nos une, es poner un muro que nos separa más.

Evítelo, no soy el único que le enferma. Lamentablemente hay muchos que se lo aguantan. Usted no aguante que le digan esto. Y si se lo dicen, reflexione porque se lo dijeron, aprenda.

Afortunadamente, puedo decir que, aunque me han dicho muchas veces esto, quienes lo han hecho han sido personas honestas y gracias a eso, hemos seguido “igual de amigos” (lo que sea que signifique). Prefiero esto a que se pasen a los siguientes puntos:

 

3 Que me mientan

A todos les debería molestar que le mientan. En mi caso, hay variantes que me molestan más.

Me molesta que pase mucho tiempo asumiendose una verdad “por alguna razón” y tiempo más tarde darme cuenta que “la razón” aquella nunca existió, por lo tanto la supuesta verdad ¿que tiene de verdad?

Otra es ser testigo de alguien, con quien se tiene confianza, mintiendo descaradamente. Si le miente así a cualquiera, ¿me miente a mi también?

La peor, sin duda, enterarse de algo por terceros. Suelo evitarlo siendo directo con quien trato. Si debo enfrentar algo difícil, lo enfrento a la cara (si es posible) o de inmediato por otros medio. Por lo cual difícilmente usted oirá o leerá de alguién que yo soy un cobarde, porque es mentira. Si alguién le dice que yo soy un cobarde, desconfie.

 

2 Que hablen a mi espalda

Por lo general no me importa. Lo encuentro penoso. Pero no puedo evitar sentir una molestia cuando me entero (soy humano) que me han bromeado conmigo por alguna razón desconocida.

Pero hay algo que debo confesar. Me levanta el ego saber que hablan de mi (sea bueno o malo lo que diga, porque por último me recordó). Si usted lo hace, debe estar conciente que el único que sale ganando algo soy yo, usted me levanta el ego gratis y usted queda de chismoso.

Por último, sobre este punto, le recuerdo que: “una vez en internet, no sale de internet”.

 

1 Exceso de confianza

Suelo ser muy directo para hablar, pero eso no significa que no sepa cuidar límites. Suelo pedir permiso, decir “por favor” y finalmente dar las gracias. Si toco algún límite, lo respeto y me devuelvo dentro de la linea.

Pero me ha tocado gente MUY confianzuda, que me trata como si me conociera de toda la vida “Weeeeeeena weon oe, como te va loco?” para decirme “Oye, tengo un problema”. Mátese.

 

BONUS: “Perdedor”

Este es imposible que se mueva de posición, por lo tanto lo dejo al lado del top-ten (variable). ES EL PEOR.

¿Conoce usted a Marty McFly (Regreso al futuro)? OK. ¿Recuerda su reacción cuando le dicen gallina? OK. Esa es mi reacción cuando me dicen Perdedor (o me lo insinuan). Si no quiere acabar con un camión de caca encima, evite decirme perdedor.

Yo tengo claro cuando pierdo, pero si usted me gana y me lo enrostra, el perdedor es usted. Simplemente es mucho peor ser un mal ganador que mal perdedor, por lo tanto en ambos casos trato en lo posible de ser humilde. Cuando me ganan aprendo y se admirar las cualidades de quien me ganó. Además SIEMPRE juego a ganador, aunque sepa que hay rivales mejores que yo. SIEMPRE. Conozco mis capacidades y mis límites (y se que las primeras son más que las segundas).

Ahora peor: si usted no le ha ganado a nadie y viene a tratarme de perdedor. En tal caso usted es candidato merecedor de una cirugía dental reestructuradora manual (a.k.a. combo en l’hocico).

Quizás por este motivo es que casi no tengo amigos hombres, no lo se, pero si se que es por actitudes como esta que la mayoría pierde mi respeto.

Me da lo mismo que me digan gallina o cobarde, porque se que es mentira. Eso no me enoja, me da risa.

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